Isidora 19

VV.AA.
Isidora 19
Isidora 19 Isidora 19

ROSARITO.- Se fue… , si… , la siento en el comedor… ¡Qué miedo tan horrible cuando se arrodilló aquí, y me besó en la frente, las manos… ¡Creí morirme.¡Qué ansiedad! (Se va incorporando.) ¡Si se le ocurre entrar la mano aquí (En el seno) y quitarme mi libro… ! (Tocándose el pecho con mucha inquietud.) No, no… aquí está. (Besa el librito y después lo abre.) Y la carta… aquí está. Se me ha olvidado la hora. ¿Decía las diez, las once? (Corre al otro lado, y a la luz de la lámpara lee.) «Las doce»; dice las doce. Lo demás me lo sé de memoria. (Repitiendo la carta.) «Tu madre no cede… Quiere huir contigo… Antes huiremos nosotros de ella… Ten valor… Espérame…» (Mirando consternada a las puertas y a la ventana.) Pero ¿cómo saldré, Dios mío… ? ¡Imposible… ! Mi madre no duerme… (Escuchando por la derecha.) Desde aquí, la siento echando llaves… , llaves… Hasta esta noche, nunca me fijé en el sinnúmero de llaves que tiene esta casa. (Escuchando otra vez.) Desde aquí la siento echando llaves… , llaves… Hasta esta noche, nunca me fijé en el sinnúmero de llaves que tiene esta casa. (Escuchando otra vez.) Y cerrojos y cadenas… Cárcel es esto, panteón, no sé qué… Sospecho que mi madre ha dispuesto partir de Orbajosa… (Espantada.) ¡Oh, no!; yo, no… Con ella, no… Aquí le espero… Él sabrá cómo entra, y cómo salimos… (Con gran confusión y aturdimiento.) Arde mi cabeza… Me vuelvo loca. (Tocándose el corazón.) ¡Qué opresión aquí! Parece que la vida se me acaba… ¡Valor! Hay que tenerlo a todo trance, aunque después me muera. (Dirígese a la reja de la izquierda.) Por esta reja he de ver si aún rondan la calle Remedios y Cristóbal… (Después de observar un momento.) No veo nada… En la huerta todo es tinieblas y un silencio de camposanto. (Vuelve al proscenio.) ¡Oh, Dios mío, no me abandones! (Dirígese al altarito.) Y tu, Madre mía, ábreme un camino en esta soledad pavorosa. (Se arrodilla; aparece Doña Perfecta por la derecha, y avanza cautelosamente, sin que su hija la vea.) Aliéntame con tu mirada, envuélveme en tu manto… Y vosotros, angelitos que estáis a sus pies, prestadme vuestras alas… (Siente la proximidad de su madre, y, dando un grito de terror, se vuelve hacia ella.) ¡Ah!

Ficha técnica del libro 1699-5996

Tamaño
Páginas
Color Interior
Encuadernación
170 x 240 mm
196
  Negro
 Rústica